rock con clase
white stripes en chile fue un concierto rock con clase y estilo.
y no puedo dejar de comentarlo, nuevamente, por tercera vez.
sin duda, debe ser uno de los mejores conciertos que he visto y jack white uno de los mejores músicos de nuestro tiempo.
ayer se transformó en una especie de dj de rock en vivo, cuya tornamesa y vinilos eran su guitarra, piano y marimba que acompañados de increíbles ritmos de batería y percusiones de la bellísima meg llenaron cada uno de los momentos y espacios de la noche. tal como en cada uno de sus discos, le vimos pasar del blues al folk, de la psicodelia al rock más pesado, y de vuelta al más clásico. pero en directo todo esto se mezcló en grandes canciones, interpretadas sin descanso, como solían hacer ramones, y junto a las contínuas improvisaciones, dignas de jimmy hendrix, nos hicieron ver y sentir un rock de verdad, honesto e inteligente, alejado de los estadios, pero cercano al público.
cada uno de los detalles de la noche, hasta el más mínimo, nos evidenciaba clase, estilo y calidad.
observé el directo desde la cancha, pero antes vi desde platea como lúcia el escenario. era notable. todo dispuesto como una pequeña orquesta, que te hacía imaginar cómo se vería una así en el living de tu casa. el tamaño y disposición de la escena en su conjunto, las luces y la cantidad de gente (que fue la justa y necesaria) mantenían la intimidad perfecta para ver una banda que pertenece a los bares y teatros, más que a estadios y el aire libre.
cada uno de los instrumentos y amplificadores, así como la iluminación y por supuesto el telón de fondo, mantenía el rojo, negro y blanco característicos, que potenciaban aún más el estilo propio del dúo. todo dispuesto con mucha intención, sin dejar detalles al azar. hasta el más mínimo cuidado en todo, desde el recipiente para las uñetas sobre el hermoso piano hasta los roadies y tramoyas que contaban con su atuendo especial, un terno y sombreros para la ocasión.
el micrófono junto a la batería de meg y el espejo del piano acrecentaban esa complicidad, a veces maliciosa pero demasiado atractiva, entre ambos. los riffs y las improvisaciones de jack junto a la batería, la forma en que ambos se miraban y comunicaban, se movían y disfrutaban del jam que hacían en cada canción te hacía pensar que deben haber sido pareja, no solamente hermanos.
cada una de las rockeras improvisaciones se convirtieron en potentes momentos que tenían a todo el público expectante y atento. la energía que tomaba la canción, que salía desde el dúo y sus instrumentos y se lograba traspasar al público, era increíble. energía que quedó de manifiesto en el par de ocasiones que jack cortó cuerdas en su guitarra, se paseó por el escenario y el suelo, tiró micrófonos y cantó cada una de las canciones con un sentimiento sobrecogedor, logrando una perfecta comunicación con el público.
i just don’t know what to do with myself coreada por el público fue un fiel reflejo de lo anterior.
pero mejor aún, cuando fue el público quien coreó el riff de seven nation army y jack dejó su guitarra y cantó, mientras el todos nos convertíamos en el instrumento. los papeles comunes en un concierto se invirtieron y lograron uno de los puntos más altos de la noche, que fueron muchos.
notable la incursión de jack en la marimba, la forma en que mantuvo al público cautivo y luego le lanzó ese riff de guitarra sin previo aviso, una y otra vez, fue para mí, otro de los grandes momentos de anoche.
la forma en que ambos te llevan de un lado a otro, de arriba a bajo, de la calma a la excitación, con la ejecución de sus instrumentos, y a través de tantos estilos de rock distintos, convirtieron la noche de ayer en la que creo será una de las mejores del año.
y si alguien te pregunta quien cantó esas canciones, tú respondes que fue jack white.
increíble.



Sin comentarios a “rock con clase”
Por favor espera
Deja una respuesta